Defiende Delannoy ser acústico
Reforma México Lunes 13 de Febrero del 2006
Dora Luz Haw
Busca el filósofo belga y experto en jazz
latino los efectos biológicos de la melodía
En oposición a los humanistas que piensan que la
música es un producto cultural, el
neuromusicólogo Luc Delannoy (Bruselas 1955)
considera que es natural, inherente al hombre e
indispensable para vivir.

Doctor en filosofía y especialista en
fenomenología y hermenéutica, el belga asegura
que no falta mucho tiempo para que los expertos
descubran la "proteína de la música".

"Es cuestión de algunos años. Estoy seguro de
que pronto se demostrará la necesidad de la
música para la sobrevivencia humana", dice.

La música es capaz de provocar la verbalización
de un niño con autismo o el movimiento
coordinado de una persona con parálisis
cerebral, explica Delannoy.

Pero aclara que a pesar de sus efectos
innumerables y muchos aún desconocidos, no
cura los problemas fisiológicos, aunque permite
al individuo relacionarse con el mundo.

El experto en jazz latino, quien vino a México a
impartir cursos en el Cenart y en la Escuela
Nacional de Música, asegura que a diferencia de
los musicólogos, que estudian la música para
entender al hombre, él estudia al hombre,
específicamente su cerebro, para entender la
música.

"Intento conocer las bases neuronales del
proceso cognitivo musical. Estudiamos la
evolución de la música a través de la evolución
de las zonas musicales dentro del cerebro",
explica.

Sus estudios, unidos a los de varios
investigadores en el mundo, van encaminados a
comprobar, entre otras cosas, que los hombres
son seres acústicos y que la música incide
directamente en los procesos del conocimiento
humano.
El integrante de la Asociación para el Estudio
Científico de la Conciencia, dice que la música no
es una adicción, sino una necesidad básica.

"El ser humano entra en el mundo de una forma
protomusical, esto es, los bebés tienen una
intuición musical porque se relacionan con el
mundo a través de gestos y balbuceos donde hay
una rítmica", dice.

Se refiere, aclara, a la sonoridad que se puede
hallar, ya sea en las emisiones vocales o incluso
en ritmos internos del cuerpo.

Con base en estudios de resonancia magnética,
dice, se ha descubierto que la actividad neuronal
de la zona de la corteza auditiva de un músico es
mucho más grande que la de quien no lo es.

"Si pones a una persona a escuchar durante
varios días música de Mozart, te darás cuanta
cómo la zona en el cerebro activada por la
música va creciendo".

El autor de los libros
Carambola, Billie Holiday, y
Caliente, asegura que la música incrementa el
conocimiento.

"La función del cerebro es adquirir conocimiento
y la función de la música también es ésa.

"Me refiero al conocimiento como la forma en la
que el hombre se relaciona con el mundo, esto
es, a través de aspectos sensoriales y emotivos
que se suceden de manera inconsciente", aclara.

La corteza auditiva, señala el experto que se
apoya en teorías de científicos como Gerald
Edelman, Bernard Baars y Jean-Pierre Changeux,
está relacionada al sistema límbico, que es la
sede de las emociones, el aprendizaje y la
memoria.

"Hoy en día sabemos que la educación musical
provoca que las zonas cerebrales cambien y que
vivas procesos fisiológicos ocasionados por el
otro, es decir, por el compositor que está dentro
de tu cuerpo", aduce.
Trae a México
investigaciones.
Los estudios sobre
neuromusicología se han
desarrollado en Estados Unidos y
diversos países europeos, pero
en América Latina éste es un
tema que horroriza a los
expertos, asegura el filósofo Luc
Delannoy.
El consultor musical del
Montreux International Jazz
Festival, el Jazz Sous les
Pommiers y el Festival de Jazz
de Marseille, creará este año el
Centro de Investigaciones en
Neuromusicología en Mexico.
"Será el primer centro de
Latinoamérica y trabajará en
cuatro áreas: la consciencia
musical, la psicopedagogía, las
tradiciones orales y la sinestesia,
es decir, la relación de la música
con otras partes", explica.
Research / Investigaciones