Reforma Lunes 13 de Febrero de 2006
Ciudad de México


Defiende Delannoy ser acústico


Busca el filósofo belga y experto en jazz
latino los efectos biológicos de la
melodía

Dora Luz Haw
En oposición a los humanistas que piensan
que la música es un producto cultural,
el
neuromusicólogo Luc Delannoy considera
que es natural, inherente al hombre e
indispensable para vivir.

Doctor en filosofía y especialista en
fenomenología y hermenéutica, el belga
asegura que no falta mucho tiempo para que
los expertos descubran la “proteína de la
música”.

Es cuestión de algunos años. Estoy seguro
de que pronto se demostrará la necesidad
de la música para la sobre vivencia
humana”, dice.

La música es capaz de provocar la
verbalización de un niño con autismo o el
movimiento coordinado de una persona con
parálisis cerebral, explica Delannoy.
Pero aclara que a pesar de sus efectos
innumerables, y muchos aún desconocidos,
no cura los problemas fisiológicos, aunque
permite al individuo relacionarse con el
mundo.

El experto en jazz latino, quien vino a México
a impartir cursos en el Cenart y en la
Escuela Nacional de Música, asegura que a
diferencia de los musicólogos, que estudian
la música para entender al hombre, él
estudia al hombre, específicamente su
cerebro, para entender la música.

“Intento conocer las bases neuronales del
proceso cognitivo musical. Estudiamos la
evolución de la música a través de la
evolución de las zonas musicales dentro del
cerebro”, explica.

Sus estudios, unidos a los de varios
investigadores en el mundo, van
encaminados a comprobar, entre otras
cosas, que los hombres son seres
acústicos y que la música incide
directamente en los procesos del
conocimiento del ser humano.

El integrante de la Asociación para el
Estudio científico de la Conciencia, dice que
la música no es una adicción, sino una
necesidad básica.
La Jornada. Ciudad de México.

Viernes 10 de marzo de 2006
Luc Delannoy dictará una conferencia sobre
sonoridad y emociones, en el Cenidim

Busca experto demostrar que la música es
tan indispensable como respirar o comer

ANGEL VARGAS

Uno de los retos del filósofo y musicólogo Luc Delannoy consiste en
''demostrar científicamente que la música es indispensable para la
sobrevivencia del ser humano. Tanto como respirar y comer".

Para ello, desde hace 15 años se adentró en el estudio y la
aplicación de las neurociencias, en específico de la
neuromusicología, campo que permite entender cómo funciona el
aprendizaje y proponer métodos de enseñanza distintos, así como
evitar problemas físicos, motores o neurológicos.

Nacido en Bruselas, Bélgica, el especialista en fenomenología,
hermeneútica y neuromusicología sostiene que la musical es una
facultad inherente a la naturaleza humana y no una capacidad
adquirida, sin negar las funciones culturales y sociales que cumple
el arte sonoro.
Autor de Carambola y Caliente! Una historia del jazz latino, libros
editados por el Fondo de Cultura Económica, Delannoy dictará hoy, a
las 12 horas, la conferencia Las emociones y la música, en el
Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información
Musical Carlos Chávez (Cenidim), en Churubusco y Tlalpan.

-¿Por qué relaciona el estudio de la filosofía con el de la
musicología? -se le pregunta en entrevista con La Jornada.
-Estudié ambas disciplinas porque pienso que van de la mano, y
comencé a abordar las neurociencias hace 15 años. Esto, porque
me encontré en un callejón sin salida en el ámbito filosófico y miré
por las ciencias a ver si éstas podían formular nuevas preguntas
que la filosofía no podía atender. Entonces relacioné la neurociencia
con la filosofía, la filosofía de la ciencia, la filosofía de la mente y
obviamente la música.
''Me pareció normal o natural tender un puente entre filosofía y
neurociencias. Dentro de éstas se encuentran la neuroestética y la
neuromusicología. La primera, enfocada más al aspecto de la
corteza visual; mientras la segunda se enfoca más a la corteza
auditiva.''

-¿Cuál es el objeto de estudio de la neuromusicología?
-Es el estudio de la mente musical, por tanto, del cerebro musical.
Hasta la fecha se ha estudiado la música para entender al ser
humano, pero nosotros lo hacemos a la inversa: estudiamos el
cerebro humano para entender la música.
''Los descubrimientos de todas las zonas cerebrales que involucra
la música permiten entender mejor cómo funciona el ser humano y
el aprendizaje, y proponer métodos de enseñanza distintos para
evitar problemas físicos, neurológicos o motores en los alumnos.
''Naturalizar la música, es decir, buscar sus fundamentos naturales,
permite entender mejor al ser humano, y al entenderlo mejor
podemos desarrollar actividades, metodologías nuevas que le
faciliten integrarse mejor a la sociedad y, con ello, proponer un
mundo distinto.
''De eso se trata. No hay una ideología detrás de todo eso, pero sí
una propuesta diferente de sociedad hacia un mundo distinto, en el
cual, por ejemplo, la conciencia estética del hombre pueda
desarrollarse y dedicar más tiempo a las expresiones artísticas y la
cultura que a otras actividades. Todo mundo se está matando y es
mejor dedicarse a actividades del espíritu.
''Además, a nivel de musicoterapia, al entender mejor los procesos
neuronales, pueden desarrollarse propuestas nuevas para ayudar a
niños con autismo, síndrome de Down y otros problemas de salud
mental. En México, los de déficit de atención son de los más
comunes. Por ello una organización me pidió desarrollar algo con
base en la musicología. En el terreno práctico, sí hay muchas cosas
que hacer, y ahí se demuestra que la filosofía es algo práctico, no
sólo abstracto."

La música es una facultad natural
-¿La musicalidad es una facultad inherente a la naturaleza humana
o un conocimiento adquirido?
-Este aspecto implica un debate sobre innatismo, es decir, si
nacimos con una mente virgen o si ya hay algo en ella al nacer. Soy
defensor de esta teoría y creo que nacemos con facultades innatas,
entre ellas predisposiciones musicales. Esto significa que la forma
que tiene el recién nacido de relacionarse con el mundo exterior y su
propio mundo interno es protomusical.
''El cerebro es un órgano que se autorganiza, sin embargo, ya están
presentes las facultades y lo que hace uno con ellas depende del
entorno social. La música es, por tanto, una facultad natural, no un
conocimiento cultural. Esto no significa que no tenga funciones
culturales ni sociales."
-¿Cómo se relaciona la música con el factor inteligencia y las
emociones?

-En el mundo occidental hubo una relación muy estrecha entre
filosofía, matemáticas y música. Después de Egipto y Babilonia,
hubo una ruptura fuerte en las matemáticas griegas, la cual se debió
al filósofo Parménides, quien fue el primero en introducir el
razonamiento apagógico, es decir, el razonamiento por lo absurdo;
por ejemplo, para demostrar que algo es verde, se demuestra que
no es de otro color.
''Este razonamiento fue aplicado a las matemáticas, y las
matemáticas griegas en aquel tiempo comenzaron a introducir
razonamiento deductivo para demostrar algo. Allí nació la primera
crisis de las matemáticas, crisis que no se aplicó a la música.
''Posteriormente hubo una especie de triángulo en el que, por un
lado, estaba Pitagóras, del otro lado Parménides y arriba
Aristoxenus, teórico griego que hizo de la música una disciplina
autónoma. Las tres áreas estaban muy relacionadas desde el
principio. Luego, la música comenzó a desarrollarse de manera
autónoma.
''La segunda revolución grande fue el invento, entre comillas, de la
notación musical en Occidente y la revolución de Galileo. Allí se
volvieron a encontrar matemáticas, filosofía y música.
''Menciono esto porque Pitágoras pensaba que la música era un
número; Aristoxenus, su discípulo, consideraba que la música
generaba emociones y sensaciones, y que lo importante en la
música es precisamente ese aspecto sensorial al que Pitágoras no
prestaba atención.
''Desde aquel tiempo, en el mundo occidental se ha concebido a la
música o de forma demasiado matemática, que la esencia de la
música es el número; o al contrario, que la música provoca
sensaciones, emociones, reacciones físicas.
''Ahora, las emociones no son sólo cerebrales, implican reacciones
de organismo y cuerpo. Sí hay una relación muy fuerte entre las
músicas y las emociones.
''En cuanto a la inteligencia, primero debemos definirla. Platón
consideraba que lo mejor que puede pasar es el mundo inteligible,
es decir, el mundo del intelecto, el mundo de la razón; luego vino
Aristóteles y consideró que no era tan así, que hay también el mundo
sensible.
''En el sentido de intelecto y razonamiento, la música tiene que ver
con eso, pero no exclusivamente. Me voy por la tangente, y podremos
decir que hay emociones inteligentes, o el ya famoso concepto de la
inteligencia emocional. Pero ese es otro rollo."
“El ser humado entra en el mundo de una
forma protomusical, esto es, los bebés
tienen una intuición musical porque se
relacionan con el mundo a través de los
gestos y balbuceos donde hay una rítmica”,
dice.

Se refiere, aclara, a la sonoridad que se
puede hallar, ya sea en las emisiones
vocales o incluso en ritmos internos del
cuerpo.
Con base en estudios de resonancia
magnética, dice, se ha descubierto que la
actividad neuronal de la zona de la corteza
auditiva de un músico es mucho más
grande de la quien no lo es.

“Si pones a una persona a escuchar durante
varios días música de Mozart, te darás
cuenta cómo la zona en el cerebro activada
por la música va creciendo”.

El autor de los libros Carambola, Billie
Holiday y Caliente. Una Historia del Jazz
Latino, asegura que la música incrementa el
conocimiento.

“La función de cerebro es adquirir
conocimiento y la función de la música
también es esa”.

“Me refiero al conocimiento como la forma en
la que el hombre se relaciona con el mundo,
esto es, a través de aspectos sensoriales y
emotivos que se suceden de manera
inconsciente”, aclara.

La corteza auditiva, señala el experto que se
apoya en teorías de científicos como Gerald
Edelman, Bernard Baars y Jean Pierre
Changeux, está relacionada con el sistema
límbico, que es la sede de las emociones, el
aprendizaje y la memoria.

“Hoy en día sabemos que la educación
musical provoca que las zonas cerebrales
cambien y que vivas procesos fisiológicos
ocasionados por el otro, es decir, por el
compositor que está dentro de tu cuerpo”
aduce.



Así lo dijo:
“Filosóficamente, la música es el encuentro
con el otro, el reconocimiento de la
existencia y la aceptación del otro y está
bien, pero ¿cómo funciona biológicamente
todo esto?”
Luc Delannoy
Filósofo y Neuromusicólogo
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