Introducción a la percepción
Los 15 primeros parrafos.
[1] El texto que encontrara a continuación no constituye una disertación filosófica sino
una serie de notas para mi curso sobre la percepción. Se relaciona directamente con
otros textos, con notas para otros cursos: Objetividad y terapias, unas ideas; Evolución del
cerebro; Variabilidad y plasticidad cerebral; Lenguaje y epistemología; Epistemología e
introspección; Reflexiones sobre los qualia; La experiencia; La experiencia de nuestro
cuerpo y del cuerpo del otro, Talleres de Neuroartes.
[2] Proponer una teoría de la percepción es fundamental no solamente para el programa
de Neuroartes sino también para lograr y entender la cuestión de la comunicación
humana. Debemos pensar y reflexionar sobre la percepción humana. Nuestra propuesta
es fundamentalmente epistemológica. Consideramos que el mundo óntico es una
suposición que deberíamos tratar como si. Hoy en día es muy difícil hacer entender esta
posición a la mayoría de la gente ya que nos parece tan evidente que el mundo está ahí a
nuestro alcance. Tenemos la convicción que controlamos el mundo y nuestros cuerpos,
confiamos en que la física puede explicar claramente la materia. Sin embargo la física solo
estudia el resultado de nuestras percepciones y propone una ontología como hipótesis
de trabajo y no como algo estático. Es muy difícil pensar que al salir por la noche para
admirar el cielo, las estrellas que vemos son una creación de nuestra mente. ¿Quién va
decir que Orion está en realidad en mi mente? Sin embargo hay cada vez mas evidencia
comprobando que la experiencia se limite a nuestro cerebro lo que hace que el mundo
sea fuera del alcance directo de nuestra consciencia . Como lo dice Stephen Harrison, es
una paradoja vertiginosa. La creencia en un mundo objetivo pre-existente se nota en el
uso de unas palabras características en el discurso filosófico de la mayoría de los
pensadores: representar, referirse a, observar un objeto, dar, manifestar, revelar, des-
velar, descubrir etc.
[3] Nuestra propuesta no constituye una descripción fija y definitiva de cómo son las
cosas; tiene en tela de fondo les relaciones mente – cerebro y mente - realidad.
Buscamos como salir del estatuquo filosófico y científico. Nuestra propuesta es una
hipótesis de trabajo. Su lineaje es el siguiente: Protágoras (485-411), Carneades (214-129),
Agrippa (63-12), Sexto Empirico (160-210), San Agustin, (354-430) Vasubandhu (4to siglo),
Dignaga (480-540), Dharmakirti (7to siglo), Shantideva (8vo siglo), Zachary Mayne,
Andreas Osiander (1498-1552), Michel de Montaigne (1533-1592), Thomas Hobbes (1588-
1679), Robert Boyle (1627-1691), Baruch Spinoza (1632-1677), Giambattista Vico (1668-
1744), George Berkeley (1685-1753), David Hume (1711-1776), Thomas Reid (1711-1796),
Condillac (1715-1780), Immanuel Kant (1724-1804), Jeremy Bentham (1748-1832), Alexander
Bryan Johnson (1786-1867), Ludwig Andreas Feuerbach (1804-1872), George Henry Lewes
(1817-1878), Thomas Case, Hermann von Helmholtz (1821-1894), William James (1842-1910),
Friedrich Nietzsche (1844-1900), Fritz Mauthner (1849-1923), Hans Vaihinger (1852-1933),
Josiah Royce (1855-1916), Ferdinand Canning Scott Schiller (1864-1937), Sir Alan Gardiner
(1879-1963), Roy Wood Sellars (1880-1973), Clarence Irving Lewis (1883-1964), Ivor
Armstrong Richards (1893-1979), Jean Piaget (1896-1980), Alfred Schutz (1899-1959), Hans-
Georg Gadamer (1900-2002), Virgil C. Aldrich (1903-1998), Emmanuel Levinas (1906-1995),
Heinz von Foerster (1911-2002), Paul Ricoeur (1913-2005), Silvio Ceccato (1914-1997),
Ernst von Glasersfeld (1917-)2010, Richard Gregory (1923-), Ragnar Rommetveit (1924-),
Herbert F.J. Müller (1925-2010), Edmond Wright (1927-) , Humberto Maturana (1928-), John
Smythies, J. Barry Maund, Francisco Varela (1946-2001), Luc Delannoy (1955-). También lo
son las investigaciones de científicos como Gerald Edelman, Bernard Baars, Jean-Pierre
Changeux, Walter Freeman, Semir Zeki, Jaak Panksepp, Alain Berthoz, Stanislas Dehaene,
Giulio Tononi, Vittorio Gallese, Rizzolatti. Stephen Harrison. Reconocemos la importancia
de las aportaciones científicas y no se trata de rechazarlas; sin embargo también es
importante reconocer que la experiencia, la construcción subjetiva, precede el objeto de
la investigación científica.
[4] En una teoría de la percepción no podemos ignorar los procesos de la motivación, del
placer y del desagrado , del dolor, del deseo, del miedo, de la memoria. Sin embargo
estas nociones son ausentes de la mayoría de los discursos de los filósofos de la
percepción y de la mente (hasta los propios neo-fenomenologos). Una forma de
rescatarlas es considerar su importancia en la evolución de nuestra especie y en el
juego social; una teoría de la percepción no puede pasar por alto el estudio des estos
procesos. Las investigaciones de Rizzolatti y Gallese sobre las neuronas espejo son
fundamentales; muestran como las situaciones que consideramos desagradables se
traducen en esquemas motores negativos. Existe una actividad coordinada entre la
actividad sensorimotora y los circuitos neuronales afectivos que favorece nuestra
sobrevivencia. También consideramos con cierta sospecha los filósofos que hablan de
un sujeto S’ observando un objeto O’ con una propiedad P'. Compartir nuestras
perspectivas sobre los objetos del mundo es más importante que la observación de un
supuesto objeto.
[5] Iniciamos nuestra reflexión con una serie de preguntas fundamentales.
¿Qué es lo que hay por percibir?
¿Existe algo real que representa una realidad objetiva?
¿Existe lo verdadero?
¿Existe allá afuera de nuestro cuerpo una serie de singularidades dadas esperando ser
elegidas?
¿Es el mundo independiente del sujeto cognoscente?
¿Existen cosas independientes de la mente?
¿Es la realidad independiente de la mente?
¿Es la mente independiente de la mente?
¿Podemos visualizar una geometrización de la mente?
¿Cuál es la ubicación del cerebro? (Stephen Harrison)
[6[ Jenofanes de Colofón (580/570 – 475/466) y posteriormente el sofista Protágoras de
Abdera (485-411) decían que no existe forma de verificar el resultado de las percepciones
que vivimos. En su libro Aletheia (Sobre la Verdad) Protágoras afirma que el hombre es la
medida de las cosas, que el hombre se relaciona con el mundo según sus propios
estados y disposiciones que varían constantemente.
[7] Años después de Protágoras, Pyrrho de Elis (360 – 270) avanzo la imposibilidad de
tener un conocimiento verdadero de la realidad. Cleitomaco (187/186 – 110/109), alumno
de Carneades, proponía suspender el juicio sobre la objetividad del conocimiento, o sea
tolerar puntos de vistas contrarios y no transformar uno en dogma para luego imponerlo
en la sociedad.
[8] Todos estos últimos filósofos citados contribuyeron a su manera al desarrollo de una
filosofía del escepticismo presentada como una habilidad, una actitud mental que busca
lograr la tranquilidad en medio de las burbujas de las opiniones respectivas de cada
quien . Como no hay certeza, lo mejor es suspender nuestros juicios. “El principio básico
del sistema del escepticismo es de oponer a cada propuesta una propuesta igual; ya que
creemos que como consecuencia de esta práctica no seguiremos dogmatizando.” Para
los escépticos el verbo dogmatizar significa dar su asentimiento a uno de los objetos no-
evidentes de la investigación científica. El filósofo escéptico no determina nada, rechaza
afirmaciones positivas sobre las realidades exteriores, rechaza el binomio bueno/malo.
Los escépticos no rechazan las apariencias, las percepciones de las cosas, ya que
vivimos de acuerdo a ellas, sino el hecho que las percepciones revelan entidades
singulares objetivas - la cuestión es saber si las cosas son tales como aparecen- .
[9] Nuestra propuesta se inscribe en la tradición iniciada por Jenofanes y Protágoras,
ampliada por les escépticos, corregida por filósofos como Vico y actualizada por el
constructivismo epistemológico y el nuevo realismo crítico. Reiteramos con todos ellos
que verificar las experiencias de una supuesta realidad objetiva pre- existente implicaría
tener acceso a esta realidad sin tener experiencia.
[10] En contra de Protágoras y de sus seguidores surgieron muchos filósofos como
Demócrito (460 – 370), Platón (427 – 347), Epicuro (341 – 279), Aristóteles (384 – 322)
acusándolos de relativismo. Platón decía que un dios había puesto a dentro de nosotros
elementos de ideas puras y que nuestros sentidos a pesar de ser confusos, nos ayudan a
acordarnos de estas ideas puras, así no es necesario buscar como comparar lo que
percibimos con una realidad objetiva pre-existente externa ya que la tenemos adentro de
nosotros mismos. Platón defendía la existencia de ideas puras externas –noumena- sin
las cuales ninguna ciencia, ningún conocimiento estricto es posible. Se levanta en contra
del relativismo del sofista alegando la necesidad de un absoluto como modelo para la
sociedad y la humanidad. Trato de ridiculizar a Protágoras diciendo que para ser válido el
relativismo debe aceptar que una cosa es a la vez verdadera y falsa y debería aceptar
esta contradicción intrínseca como verdadera. La salida al argumento platónico es
avanzar que por razones operacionales, pragmáticas, necesitamos de los objetos, de las
“ideas”, de los valores como catalizadores pero tenemos que admitir que no coinciden
con ninguna realidad objetiva pre-existente, esta admisión es justamente el juego en el
cual el platonismo no quiere entrar. Admitir catalizadores no implica aceptar una
separación óntica entre sujeto y objeto sino proponer hipótesis de trabajo. (Onto, del
griego ontos, lo que es, referente a los entes; véase nuestro uso de la palabra entidad en
[15], [16] y [17].)
[11] Inspirado por Pyrrho de Elis, Sexto Empírico (160-210) siempre lucho en contra de la
creencia en verdades y fue uno de los filósofos que más se opuso al pensamiento
platónico. Según Sexto, Platón dogmatiza cuando cree en la existencia y en la realidad de
ideas no evidentes y muestra su preferencia por ellas. O sea Platón quería fundamentar
la separación metafísica y ontológica entre sujeto y objeto. Sin embargo para los
escépticos deberíamos suspender nuestras creencias para lograr una mente tranquila;
no podemos tener un conocimiento objetivo de la realidad exterior, solamente vivir y
documentar los hechos de la vida. No podemos hacer declaraciones positivas en cuanto
la naturaleza real de los objetos exteriores.
[12] Sin embargo van 2500 años que vivimos con la misma tradición filosófica platónica;
por un lado la presuposición de una objetividad pre-existente y por otro la pretensión de
tener un contacto directo con el mundo y sus elementos. Esta posición dogmática es la
que prevale en la filosofía occidental. Desde 2500 años vivimos con la premisa que la
realidad es independiente de la mente y que la mente es excluida de la realidad. Y de la
naturaleza.
[13] El fundador del constructivismo epistemológico Ernst von Glasersfeld escribe:
“desde Platón (véase su texto Teeteto) la corriente principal de la filosofía occidental
interpretó esto en sentido casi completamente realista e insistió en que el producto de la
percepción y de la observación son siempre imágenes o representaciones de cosas
independientes del sujeto humano, que ya existían en sí y para sí.” El filósofo Herbert F.J.
Müller insiste: “la posibilidad de una realidad exterior pre-estructurada independiente de
la mente es explícitamente excluida como tal.”
[14] Junto al filósofo británico Edmond Wright consideramos que la única objetividad que
existe es la objetividad pos-existente como resultado de una intersubjetividad, de un
proceso dinámico de correcciones resultando de nuestros discursos. En lugar de
relativismo defendemos el concepto de relatividad.
[15) Nuestro argumento se basa en las siguientes consideraciones:
1.- El mundo no es una singularidad objetiva pública y compartida. No tiene fronteras pre-
fijadas, pre-determinadas.
2.- El mundo existe como flujo continuo de energías dinámicas no-estructurado (de
viscosidades como las califica Edmond Wright) y no como una serie de entidades
singulares pre-objetivas. Nuestro interior micro-cósmico es un sustituto de la realidad
exterior. Prestamos demasiada atención al mundo exterior.
3.- No existe realidad si no es vivida a través de la experiencia presente. No podemos
separar la realidad del sujeto. No podemos iniciar nada si no es a partir de nuestra propia
experiencia. La experiencia valida o inválida la percepción. La separación sujeto-objeto
no es primaría sino segundaria y pragmática.
4.- La percepción es un proceso de selección, de anticipación y de simulación.
Seleccionamos por anticipación . La anticipación permite por ejemplo remediar la demora
de 50 a 100 milisegundos causado por el trayecto de las ondas de luz de la retina al lóbulo
occipital.
5.- La percepción es una selección; la motivación energiza el proceso perceptivo
completo. “El hombre es la medida de todas las cosas, en tanto que son, y de las que no
son, en cuanto que no son”, dice Protágoras. Para Protágoras medir es contar, comparar.
Con Wright entendemos el término cosas como el resultado de nuestras selecciones a
partir del flujo continuo no-estructurado; lo que llamamos objetos es el resultado de
procesos selectivos individuales, es el resultado de una serie de percepciones
repetidas. Nuestras diferencias representan ventajas para la evolución.
6.-. Los objetos –pero también las personas, el sujeto, la mente, el tiempo, el espacio, los
Yos - existen y no tienen un carácter objetivo único. No hay una objetividad
independiente de la mente; solo hay una existencia. El conocimiento objetivo es un
instrumento de la experiencia. No hay objeto perfecto. (Constituyen lo que el budismo
llama la verdad convencional) La objetividad per se no existe. Los objetos son el
resultado de funciones gestálticas, de un proceso de intersubjetividad, de un postulado
de singularidad, de una ficción conveniente – no son independientes de la mente.
(Wright). Idealizamos el mundo. El problema surge cuando esta idealización se transforma
en una creencia y la creencia en superstición.
7.- El sujeto estructura y construye su mundo interactuando con el continuo no-
estructurado. El proceso de estructuración sensorimotora no es fijo, se actualiza por
medio de nuestras experiencias sucesivas.
8.- El conocimiento que vivimos con nuestras experiencias es necesario y valioso. En
lugar de hablar de un conocer deberíamos hablar de un proceso de conocer, de un
conocimiento viviéndolo, de una vivencia-conociendola.
9.- Actuamos como-si sin saberlo, como-si existiría un elemento objetivo frente a
nosotros, más bien estamos convencidos de la existencia de la entidad, por eso cuando
el Otro nos corrige, nos sentimos a veces inconformes, perdemos nuestra seguridad.
Pero no aprendemos y seguimos considerando la existencia de un mismo objetivo para
todos. El uso del lenguaje demuestra que seguimos actuando como-si.
10.- Una fe mutua es necesaria para lograr una semejanza de coincidencia en nuestras
percepciones y así entendernos.