Milenio Diario.
México.

Carambola

El jazz latino, música planetaria.

Xavier Quirarte

En su libro Carambola, Luc Delannoy
reflexiona con diversos músicos sobre las
identidades, el género, el uso yabuso de la
clave. Con su segundo libro en torno al jazz
latino, Carambola (FONDO DE CULTURA
ECONÓMICA, 2005), Luc Delannoy reafirma
su carácter de provocador. Necesario
complemento de su anterior ¡Caliente! Una
historia del jazzlatino (FONDO DE CULTURA
ECONÓMICA, 2001), no es un compendio de
elogios fáciles –libros como esos sobran–,
sino una marmita de ideas en ebullición,
ideas que enriquece con el diálogo con
varios músicos y que son vitales no sólo
para el jazz latino, sino para la música en
general.

Como uno de los epígrafes aparece una cita
del compositor ruso Alfred Schnittke: “Hay
que declarar que el pasado existe para
prolongar en él sus raíces. Yo me apoyo en
la tradición para superarla. Llamo a esta
técnica de los estilos múltiples”. Frase
certera respecto del jazz latino, terreno cada
vez más abierto a la experimentación del jazz
con las músicas autóctonas y que síntesis
de prensa se manifiesta en una abundancia
de estilos tan vasta como la geografía que el
género abarca.

Temas como los de la identidad, la
autenticidad, el género, la virtualidad y la
relación con los medios de difusión han sido
trabajados a lo largo de muchos años por
Delannoy, especialmente desde que
elaboraba ¡Caliente! Si éste fue un libro de
historia, Carambola “es una obra de
reflexiones sociológicas y filosóficas sobre
las músicas populares, tomando como
punto de partida el jazz y el jazz latino”, dice
en entrevista.
La Insignia. Ariel Ruiz Mondragon
La Insignia. Bibliálogos.
Carambola

Juan Carlos Canales
Universidad Autónoma de Puebla
Nos enfrentamos a un libro inusitado en la
tradición musicológica hispánica, no sólo
por el radio que abarca sobre el jazz latino,
sino, también por el entramado teórico
desde el que Delannoy parte para abordar el
tema. Al referirme a entramado no pienso en
ese aparato totalizador y racionalista desde
el que partieron figuras como Weber o
Adorno a la hora de abordar el fenómeno
musical de Occidente. Pienso más bien en
el intento de construir una mirada –o
miradas – desde la subjetividad (s ) del
propio Delannoy. No son  gratuitos los
epígrafes de Montaigne y Guillevic  desde los
cuales el autor de Carambola asume un
linaje para leer el jazz latino y leer también el
mundo que rodea a esa música, como el
mundo que rodea a Delannoy; linaje
también, por la estructura nómada y
ensayística del libro.

Comparable desde una perspectiva a las
reflexiones que Adorno dedicó a la música,
en ese afán de comprender el arte en su
dimensión histórica, pero con un horizonte
interpretativo mucho más amplio que el de
Adorno, Carambola da un paso más y
penetra  donde el pensador alemán se
detiene: en el complejo universo de la
recepción y de la polifonía, en el sentido que
da Bajtin al término.
méxico
Reforma. Entrevista.

La Jornada. Entrevista.
¿Qué es lo que puede enlazar a uno y otro,
productor y receptor, parece preguntarse
Delannoy como la interrogante que sostiene
al libro?  Y la respuesta que nos ofrece  es
clara, la de la responsabilidad ética frente al
otro, frente al reconocimiento de la
diferencia, pero entendiendo al propio
productor como otro. Yo es otro, dice
Rimbaud como acto inaugural del arte
moderno.

Así Delannoy rehúye a toda posición
esencialista, sea la adorniana o la
heideggariana para ir al encuento de otra
corriente de pensamiento, desde Benjamín
hasta Ricoeur o Derrida.
La afirmación anterior no supone que
Carambola renuncie al texto mismo de la
obra musical - práctica cada vez más en
boga en nuestro mundo académico- , sino a
la comprensión del propio texto como suma
de tensiones, abierta siempre y no como
totalidad cerrada, autosuficiente. Para
Delannoy, como para la tradición
hermenéutica de la que se desprende, “ ser
obra consiste en abrirse al mundo” y estar
abierto al mundo, añadiría yo, como cuerpo,
pero remarco, desde la intersubjetividad.
Desde la mirada del otro.
La publicación de Carambola me resulta
particularmente interesante, tanto a la luz del
debate  sobre la memoria, las migraciones
en el mundo contemporáneo, así como el de
los dilemas éticos que nos plantea el uso de
nuevas tecnologías comunicacionales, pero
particularmente en relación a los efectos
históricos que provocó Catrina en esa zona
de Estados Unidos y que fue hasta ese
momento uno de los archivos históricos
más importante del mundo moderno.

La justicia pasa hoy día por el de la
recuperación de la memoria de los vencidos,
memoria que no es copia sino
reconstrucción. Delannoy desliza muy
antiplatónicamente la reivindicación de la
imaginación en la construcción de la
memoria y, sin  expicitarlo, de la mano de
Aristóteles, sabe que la memoria no es un
pathos sino una elección respecto al pasado.

Milenio Diario 2

El autor sostiene que existe la idea general de que los músicos no
reflexionan, que simplemente tocan o componen. Si bien advierte
que “los músicos no es-tán acostumbrados a tener un diálogo con
alguien respecto de temas como éstos. Al principio fue lento y difícil,
me tomó bastante tiempo fomentar el proceso reflexivo porque no
están acostumbrados a reflexionar con alguien sobre estos temas.”
El jazz es el punto en común de los músicos cubanos, argentinos,
mexicanos, estadunidenses, chilenos y de otras nacionalidades
que confluyen en Carambola y que han generado estilos tan
diversos como sus raíces.

“El jazz puede federar todas estas músicas,despertar el interés de
los músicos por sus propias culturas. Por eso hablo del jazzcomo
una propuesta hermenéutica, como la primera música planetaria
que podrárealmente volver a despertar interés por varias culturas”.
Corporeidad de la música. El jazz latino es una música a la medida
de un continente, asegura Delannoy. “El jazz que se hace en Europa
ha llegado a un grado de desarrollo más alto que el jazz latino a
nivel de las fusiones con las culturas de las diferentes regiones.
También está muy establecido y muy cerrado. Lo bueno del jazz
latino es que se hace desde Canadá hasta Punta Arenas, Chile,
incluyendo las islas del Caribe. Luego hay unadiáspora
latinoamericana bastante importante en el mundo. Son músicos
que salieron de sus países y se encuentran en África, Europa,
Japón y otros lugares. Se llevan consigo sus raíces y las mezclan
con otras cosas”.

Si el jazz en sus inicios fue una música de baile, con el
advenimiento de estilos como el bebop se volvió una música
intelectual y en muchos casos confinada a las salas de concierto.
Por la profusión de ritmos bailables con los que se mezcla, el jazz
latino le ha devuelto al jazz cualidadesque había perdido.

UNA GENERACIÓN BUSCA SUS RAÍCES. Al abordar el caso del
jazz latino en México, donde el influjo de las culturas ancestrales es
muy limitado, Delannoy dice que por la historia de la relación entre
México y Estados Unidos “para ser aceptados, para pertenecer al
escenario internacional, los artistas han sentido el deseo de hacer
una música como los europeos o los norteamericanos y el jazz no
escapa a eso. La mayoría de los jazzistas mexicanos trataron de
hacerlo mismo que en Estados Unidos y en Europa y no han
estudiado sus raíces musicales.”

Este desconocimiento, aunado a una falta de interés, provoca que
muchos músicos se vuelvan turistas en su propia país. “De vez en
cuando agarran elementos de la música jarocha, huasteca o un
son de mariachi y hacen una postal. Ésta es una forma de
neocolonialismo; al no conocer su propio país tienen una actitud
neocolonial”. Esta situación no es propia sólo de México sino que
ocurre en muchos países del mundo, indica Delannoy. “Lo que sí
he notado es que hay muchos músicos jóvenes, especialmente en
provincia, muy inquietos, deseosos de estudiar lo que está
pasando en sus estados. En realidad están pensando en la
música, en una expresión artística y quieren hacer cosas y no se
preocupan tanto por lo que está ocurriendo enotros países y otras
ciudades. A la mayoría no les interesa venir a la Ciudad de Méxi-co
porque están dedicados a sus investigaciones y trabajan con los
músicos locales,a los que les dan el lugar que merecen”.