El
Tiempo
Diciembre 2006
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Si nos inclinamos hacia las neurociencias y
más precisamente hacía la
neurofenomenología, comprenderemos que
el Tiempo es una cuestión de percepción de
espacio en el cual se producen eventos
singulares – los quanta. Una posición
cercana al budismo. La percepción de varios
quanta es producida por grupos de
neuronas unidas que se comunican entre
ellas y están distribuidas en varias zonas
cerebrales. Estos grupos de neuronas
actúan en perfecta sincronía. El intercambio
simultáneo de información entre los grupos
neuronales es esencial para la percepción
consciente del tiempo musical que
representa el punto de convergencia de
varias corrientes dinámicas. La duración de
la percepción conciente que deriva de esta
sincronía es infinitesimal. La coherencia en
la sucesión de estos instantes de
percepción (en la banda gama), asegura la
armonía de la escucha. (Ver Santideva).  Se
puede entonces hablar de actos cognitivos.
Así, el tiempo es percibido como la
integración de tres dimensiones: eventos
singulares, eventos asociados, grupo de
eventos. El aspecto biológico de esta
temporalidad es fundamental para su
comprensión. La genética influye pues en la
percepción del tiempo.
El presente inmediato es un lugar entre dos
estímulos. Es el punto central del tiempo
diríamos por el cual podríamos comenzar su
estudio. El presente pasa y pronto deja un
trazo que se esfuma en un nuevo presente;
es, ahora, un pasado inmediato. ¿El futuro
anuncia entonces la disolución del
presente? Recordemos lo que Husserl
escribió en Lecciones de fenomenología de
la conciencia interna del tiempo: “pues todo
lo que es, a consecuencia de que es, habrá
sido – como es por completo evidente y
obvio -, y, a consecuencia de que es, es un
futuro haber sido”. Francisco Varela explica
que el presente se estira entre una serie de
pasados que desaparecen y futuros
potenciales. Este es el presente que el
compositor debería trabajar, es el espacio
en el cual se encuentra y en la cual se
inscriben el pintor o el escultor. El pensar
musical del compositor se sitúa al mismo
tiempo en su conciencia y en cierto modo
fuera de ella. Sólo el futuro nos permitirá asir
la vela sobre las partes escondidas de
nuestro presente, sólo las diversas
interpretaciones futuras de las obras
musicales permitirán al público descubrir
sus intenciones en el instante de su
composición. El sentido de la música va
hacia el futuro, hacia el Otro que vive en el
futuro. La música es pues la experiencia del
tiempo. Asimismo en el momento de la
escucha, puedo afirmar que con la música,
el pasado del Otro se vuelve mi presente
(entonces acabo de participar en un pasado
colectivo). Ella es lo que es porque se
despliega en el tiempo.  El intérprete tiene
una visión más clara de esta temporalidad y
justamente tiene la oportunidad de
interpretarla. En cuanto al receptor hace
suyas estas diferentes percepciones
temporales porque, en él, se juntan y se
separan tiempo musical y Tiempo.
Es sobre esta pantalla de fondo espacio-
temporal de donde se alimentan nuestras
memorias, que se desarrolla la música, la
música que vive un presente cuyo pasado es
siempre presente. Toda la música que
escuchamos nos es contemporánea; fuera
de su tiempo, fuera del Tiempo para
sustraerse, está en nuestro tiempo – ¡que es
finito! En la música existe entonces la
semilla de una victoria sobre el Tiempo, de
una muestra de la impermanencia.

Una experiencia conciente, un evento
cognitivo, se produce en el “espacio” de
millesegundos (¿Cuántos?) ; dura este
tiempo antes de ser desplazada por otra.
¿Cuál cantidad musical se revela en este
período? Nosotros guardamos "de
memoria" las experiencias precedentes lo
que nos da una apreciación en conjunto de
la obra escuchada. Es la capacidad de
integrar en marcha. A veces, nuestra
atención se concentra en una experiencia
precisa relegando a un segundo plano las
experiencias que siguen. Una vez que
nuestra atención se relaja, retomamos
rápidamente el curso de la escucha. Somos
capaces de ir y venir en el tiempo.
Luc Delannoy
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Comentarios del público el día 15 de febrero 2007 en el Café Filosófico en
el Centro Cultural San Gabriel, León, México.
- El tiempo es una oportunidad de hacer
cada acto con intensidad y amor. Es la vida,
es como un arbol.

- El tiempo es una noción de existir dentro de
un mundo cambiante.

- El tiempo es como una manipulación, en
realidad ho existe. Es como una imposición.

- El tiempo es el tiempo, se puede medir
cuando lo desperdicias.

- El tiempo es el aquí y el ahora en el
momento.

- El tiempo es una medida de la vida. ¿Que
será? No tiene ni principio ni fin. Es
indispendable para la organización de la
vida.
- El tiempo es como un espacio en el
universo, una justificación de la existencia,
una forma de fundamentar ciertas historias
inventadas por nosotros.

- El tiempo no existe. Es un pretexto para
poder jugar, vivir...

- El tiempo es principio y fin. Es la conciencia
de guardar en las memorias nuestras
experiencias.

- El tiempo son lapsos de nuestra vida.