XXV Feria Internacional del Libro.
Santiago. Chile.
Consideraciones a partir de una carambola
Alvaro Menanteau
Tal como lo señala su autor, el libro
Carambola. Vidas en el jazz latino es un
complemento a su publicación anterior,
¡Caliente! Una historia del jazz latino, puesto
que a partir de los datos recopilados en
éste, Luc Delannoy plantea ahora un modelo
interpretativo y comprensivo del jazz latino
como expresión cultural.
Dicho modelo interpretativo no se detiene en
una definición categórica de lo que la
academia podría entender por jazz latino,
sino que pasa directamente a considerarlo
como una especie de "paraguas estilístico"
que podría acoger a todas las músicas
populares. En este punto no queda claro el
límite del aporte del jazz como lenguaje de
acogida, ya que el texto no aborda el análisis
musical; ello constituye entonces una
invitación a músicos, musicólogos y
aficionados a pensar este tema.
Al pensar al jazz latino, Delannoy afirma que
éste posee un dinamismo intrínseco (no
sabemos si es comparable con el modelo
anglosajón), y sospechamos que tal
dinamismo radicaría en el gran arsenal de
recursos potenciales de que dispone el jazz
latino, tales como los ritmos, instrumentos,
armonías y melodías de la cultura latina que
lo nutre.
En el caso del jazz en Chile, resulta
inevitable pensar en la fusión (desde el
lenguaje jazzístico en combinación con
recursos de nuestra música tradicional)
realizada por el grupo Alsur, La Marraqueta o
Ángel Parra. Según Delannoy estas fusiones
en suelo latinoamericano se realizan en un
plan de respeto mutuo por las identidades
de cada una de las músicas en juego, de
modo tal que no se presume que el jazz vaya
a imponerse sobre la música local, sino
más bien que la síntesis de ambas termina
por potenciar a la música criolla. Algo similar
ocurrió cuando Piazzolla en Argentina amplió
los horizontes del tango al asociarlo con
recursos académicos; hoy, la perspectiva
histórica nos permite decir que Piazzolla no
mató el tango (como afirmaban sus
detractores), sino más bien, por el contrario,
ayudó a su sobrevivencia.
El Mercurio.
Santiago. Chile.
Jueves 27 de octubre de 2005
Texto aclara enigmas del jazz latino.
Victor Mandujano
Luc Delannoy revisa temas abordados sólo
tangencialmente en otros nsayos o en
entrevistas directas con los propios músicos.
Pocos son los esfuerzos literarios en
castellano que aborden en forma seria y
responsable el fenómeno del jazz. Menos
aún los referidos al jazz latino. El
investigador belga Luc Delannoylo hizo.
Primero con "Caliente" (2001), libro que es
hoy un clásico, y ahora con lo que el propio
autor junto a músico Raúl Gutiérrez y al
músicologo Álvaro Menanteau presentarán
en la Feria del Libro mañana en la tarde.
Residente en Nueva York, Delannoy enseña
filosofía de la música, musicología cognitiva
y estpetica contemporánea en varias
universidades de Estados Unidos y México.
En "Carambola" revisa temas que sólo se
habían abordado tangencialmente en otros
ensayos, o en entrevistas directas con los
propios músicos, como si es posible un jazz
afrocubano sin clave o si se pud liberar al
jazz latino de los ritmos afrocubanos. Las
últimas cincuenta página incluyen una
actualizada discografía y una completa
bíbliografía.
Para Delannoy, el jazz latino sería una
manifestación de la nueva etapa histórica en
la cual entraría el jazz, etapa que el autor
denomina "etapa confederativa", en donde
otras música populares se podrían asociar a
través del paraguas jazzístico antes
mencionado.
Nos llama la atención que esta etapa se
gestaría en un momento en que la población
latina en EE.UU. ha superado en número a
la población afroamericana ¿no estaremos
acaso en presencia de un relevo de actores
sociales en la marginalidad al interior de la
metrópolis? ¿Será este el fin del proceso de
integración que se inició en 1964, en plena
lucha frontal por conseguir los Derechos
Cívicos de la población afroamericana?
No deja de ser sintomático que en los
últimos 35 años el jazz afronorteamericano
se ha ido desperfilando como lenguaje
musical, producto de su fusión con el rock, el
soul, las músicas latinas y la música docta.
No olvidemos lo ocurrido antes con el blues:
en la medida que los blancos copiaban,
aprehendían y comercializaban el estilo
afroamericano, los cultores originales
tendieron a abandonarlo. La visita de Wayne
Shorter, hace tres días atrás en Santiago de
Chile, dejó a más de un auditor local
cuestionándose cual era límite de lo que
entendemos por lenguaje jazzístico en los
albores del siglo XXI.
Y si lo vemos desde una óptica apocalíptica
¿no será acaso la devastación de Nueva
Orleáns a manos de Catrina un signo de
cierre de una etapa, justo un siglo después
de haberse iniciado allí la historia del jazz?
Reconozcamos que hace una década el
cambio de siglo nos puso un poco
nerviosos, y que desde antes venían
aconteciendo transformaciones importantes
en la matriz jazzística.
Tal parece que el eje de rotación del jazz
está cambiando inexorablemente. Y si el
nuevo eje se relaciona con el mundo de la
música latina, pues preparémonos a
desentrañar las preguntas que surgen de la
lectura de Carambola, interrogantes que
siempre son bienvenidas al tratarse de
cuestionamientos dirigidos a nuestra cultura
latina.
Finalmente, no olvidemos que el subtítulo de
este libro es Vidas en el jazz latino, y que
éste no se refiere únicamente a los datos
biográficos procesados en el texto. El
subtítulo también alude a la invitación que
nos hace Luc Delannoy a pensar acerca del
lugar que el jazz latino ocupa en la sociedad
contemporánea, y lo que esta música
representa para la gente que se identifica
con ella. En definitiva, una invitación a
encontrarnos con nosotros (y los otros) a
partir de nuestra memoria y nuestra historia
como colectivo humano.
Santiago, 28 de octubre de 2005.
(Reseña leída en el lanzamiento del libro
Carambola. Vidas en el jazz latino, en la XXV
Feria Internacional del Libro de Santiago)
Desde Nueva York, Delannoy aclara algunos
puntos:
- ¿Qué futuro prevé para as orquestas e jazz
latino?
Hoy, las big bands miran hacía otros
horizontes, se inspiran en patrimonios
musicales que no son cubanos. Estoy
pensando en la orquesta de Ramón Escalé
en España o la de Raúl Gutiérrez en Chile.
Además, los integrantes de big bands tienen
hoy identidades musicales fragmentadas, lo
que hace difícil mantenar una sola dirección.
Cada uno lleva a la banda experiencias
individuales basadas en la fusión de
indentidades.
- Una cosa es Dizzy Gillespie y Stan Kenton y
otra Machito, Bauza o Chico O'Farrill. ¿El jazz
se nutre de la música cubana o ésta del jazz?
Deberíamos hablar de retroalimentación
entre ambos. Sólo desde los arreglos de
Chco O'Farrill en los años 1940 (Afro Cuban
Jazz Suite) podemos hablar de fusión.
Gillespie integró, no fusionó. La mayoría de
los arreglos "latinos" de Kenton fueron
escritos por O'Farrill, y Machito fue un
pionero en su género; antes de Gillespie su
big band incorporó a músicos de varias
nacionalidades. Mario Bauza fue el alma de
esta big band.
- Bebo Valdés asegura que inventó el jazz
latino...
No hay inventor del jazz ni del jazz latino. Este
último es un proceso que evolucionó y que
se fue gestando con las migraciones. Hoy,
en la música de Omar Sosa, por ejemplo,
podemos encontrar metáforas que
simbolizan culturas muiscales africanas,
europeas, caribeñas, hispanoamericanas.
- Plantea que el formato de big bnd bailable
cambió al de una orquesta "sin clave". ¿Esto
convierte al género en jazz con instrumentios
latinos o en una nueva ruta donde se
margina a los bailadores?
Con la aparición del be bop el jazz perdió su
carácter bailable, haciendo del mismo una
música "inteectual", o sea, una música que
privilegió el movimiento de las ideas más
que el movimiento del cuerpo. Las nuevas
fusiones de los patrimonios musicales de
Latinoamérica con el jazz permiten la
reintegración de los elementos bailables al
jazz. Recordemos que la mayoría de los
géneros musicales hispanoamericanos son
tmbiém danzas. Hoy el jazz latino está en la
búsqueda de nuevas identidades de nuevas
propuestas. Si bien Cuba participó en la
"explosión" del jazz latino en el siglo pasado,
hoy es tiempo de morar hacía otros
horizontes.
- Desde los años 40 o 50, ¿en qué medida
ha cambiado la información instrumental de
las big bands latinas?
La conformación no ha cambiado, lo que sí
apareció es la mini big band. Por raones
económica no se pueen mantenar
orquestas de 20 integrantes. Hoy existen
bandas de 8 o 10 músicos que tienen un
sonoridad similar. Hace años hay un
resurgiiento de las big bands. El público ha
"redescubierti" esta fórmua, pero el costo
para mantener orquestas de ese tamaño es
demasiado alto.